Con 75 votos, el Senado autoriza el ingreso de 139 militares armados de EEUU a territorio mexicano
El Senado de la República aprobó por unanimidad —con 75 votos a favor y sin debate prolongado— la solicitud enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para permitir el ingreso a territorio nacional de 139 militares armados del Ejército de Estados Unidos, quienes participarán en un ejercicio de adiestramiento conjunto con las Fuerzas Armadas mexicanas del 20 al 30 de septiembre de 2026 en Chihuahua.
Quiénes entran y con qué armamento
El contingente pertenece a la 101ª División Aerotransportada del Ejército estadounidense y llegará con armamento reglamentario, trasladado en una aeronave de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que arribará a la 5ª Zona Aérea Militar, en Santa Gertrudis, Chihuahua. Concluido el ejercicio, el personal deberá abandonar el país de inmediato, el 30 de septiembre, por la misma vía aérea.
El llamado “Ejercicio Especializado Conjunto” se desarrollará en el Centro Nacional de Adiestramiento de la Sedena, en Santa Gertrudis, un complejo militar ubicado en el municipio de Saucillo, a unos 150 kilómetros de la capital del estado, usado con frecuencia para prácticas tácticas de alta complejidad.
El trámite: rápido y sin discusión
La solicitud fue catalogada como de “urgente resolución”, lo que permitió que el Pleno la avalara en una sola sesión y sin el debate que suele acompañar decisiones de esta naturaleza. La facultad para autorizarla proviene del artículo 76, fracción III de la Constitución, que otorga al Senado la atribución exclusiva de aprobar el ingreso de tropas extranjeras al territorio nacional. El propio Senado enmarcó el ejercicio bajo principios de “respeto, soberanía e integridad territorial… sin subordinación”, una fórmula que busca despejar cualquier lectura de intervención militar directa, aunque no elimina las preguntas de fondo sobre la creciente frecuencia de este tipo de operaciones.
No es la primera vez, y eso es parte de la historia
Lejos de ser un hecho aislado, esta autorización se suma a un patrón que se ha vuelto habitual en el último año y medio: en julio de 2025, 120 militares estadounidenses ya habían ingresado al mismo complejo de Santa Gertrudis para un ejercicio similar, y entre abril y mayo de 2025 estuvieron otros 11. La reiteración de estos despliegues, cada vez con contingentes mayores, ocurre en un contexto de presión sostenida de Washington sobre México en materia de seguridad, combate al narcotráfico y control de la frontera —presión que se ha traducido en exigencias explícitas de mayor cooperación militar bilateral por parte de la administración estadounidense.
Que el Senado mexicano apruebe estas solicitudes por unanimidad y sin discusión pública sustantiva, tratándose del ingreso de tropas extranjeras armadas al territorio nacional, deja abierta una pregunta legítima: si el crecimiento constante de estas autorizaciones —de 11, a 120, a 139 elementos en apenas dieciocho meses— está siendo escrutado por el Legislativo con el rigor que amerita una decisión que toca directamente la soberanía nacional, o si se ha normalizado como un trámite más dentro de la relación bilateral.