El pueblo se convirtió en campo de batalla: 500 desplazados de Atascaderos sobreviven en Parral

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Debido a la violencia, las familias huyeron de sus comunidades y enfrentan en Parral desabasto de artículos personales y alimento.

Desplazados de Guadalupe y Calvo

El retorno dependerá de que existan garantías reales en su lugar de origen. / Foto: Abraham Holguín / El Sol de Parral

A casi una semana de haber llegado a Parral, más de 500 personas que huyeron de la violencia en Atascaderos, Guadalupe y Calvo enfrentan incertidumbre, miedo y necesidades básicas, mientras intentan adaptarse a una vida lejos de su tierra, así lo expresó uno de los representantes de las familias, quien detalló que las condiciones de seguridad aún no permiten el retorno de las familias.

Todavía estamos en la misma situación, la gente sigue llegando”, relató el representante de los desplazados, quien decidió omitir su nombre por seguridad, y explicó que aunque no hay agresiones directas contra los habitantes, el pueblo se convirtió en un campo de batalla.

Narró que las familias han tenido que dejar atrás casas, animales y pertenencias. La mayoría se ha distribuido con familiares o en espacios prestados, improvisando camas y haciendo turnos para compartir los recursos disponibles. “Hay familias muy grandes; algunos duermen puerta con puerta, pero la hospitalidad de la gente de Parral ha sido buena”.

Entre los principales retos se encuentran la falta de artículos de higiene personal y ropa, aunque las donaciones han ayudado a cubrir algunas necesidades. “Sí se requiere del apoyo principalmente de donativos de artículos de limpieza personal”.

Mencionó que la violencia y la inseguridad siguen presentes en Atascaderos. Aunque hay presencia del Ejército y policía, los desplazados relatan, además, supuestos saqueos en algunas casas, principalmente por parte de militares. “El peor de los casos nos lo han contado nuestras propias familias: los soldados son quienes saquean las casas”, afirmó.

Respecto al regreso, los desplazados son cautelosos. Muchos coinciden en que volverán solo cuando la mayoría de la comunidad regrese y las condiciones sean seguras. “No podemos arriesgarnos, el miedo es bastante y con esa gente no se juega”.

Destacaron que han recibido el apoyo de autoridades locales debido a que el presidente municipal de Parral, Salvador Calderon Aguirre, puso a disposición de los desplazados el albergue, mientras legisladores y la gobernadora han hecho llegar despensas y coordinado mesas de seguridad. Sin embargo, la situación en las comunidades de origen sigue siendo crítica, especialmente en las zonas periféricas donde los enfrentamientos fueron más intensos.

Mientras tanto, las familias sobreviven un día a la vez, lidiando con la incertidumbre y el miedo, sin poder regresar a la tierra que dejaron atrás.

Con información de El Sol de Parral