Plaga de gusano descortezador afecta 6 mil 500 hectáreas de bosque en la Sierra Tarahumara
Sequía extrema debilitó los bosques y abrió la puerta a la plaga; Gobierno del Estado y Federación despliegan brigadas para frenar su expansión.

El saneamiento consiste en detectar el árbol afectado, cortarlo, descortezarlo y fumigarlo en el sitio / Foto: Cortesía / Dirección de Desarrollo Forestal
La presencia del gusano descortezador encendió las alertas en la Sierra Tarahumara luego de que autoridades forestales detectaran afectaciones en 6,500 hectáreas de arbolado, una problemática que ya moviliza brigadas especializadas y millonarias inversiones para contener su avance. La plaga se ha extendido en diversos municipios serranos del estado de Chihuahua, principalmente como consecuencia del debilitamiento del bosque tras varios años de sequía extrema.
De acuerdo con el director de Desarrollo Forestal y Recursos Naturales de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado, Humberto Molinar Hernández, la situación se mantiene bajo monitoreo permanente y se atiende mediante un operativo conjunto con el Gobierno Federal y productores forestales.
“Tenemos detectadas 6,500 hectáreas afectadas. Puede parecer poco si se compara con el total del macizo forestal del estado, pero es una plaga dinámica que puede crecer rápidamente si no se actúa a tiempo”, explicó.
Un problema que vuelve después de más de una década
La actual presencia del gusano descortezador no es un fenómeno nuevo, pero sí uno que no se presentaba con esta magnitud desde hace más de una década. La última gran incidencia ocurrió en 2013, cuando también se registró un periodo de sequía severa que debilitó el arbolado y permitió la proliferación del insecto.
Según explicó Molinar Hernández, la actual situación guarda una fuerte similitud con aquella crisis forestal.
“La afectación anterior fue en 2013, derivada de la sequía de 2010, 2011 y 2012. Ahora vivimos algo muy parecido: venimos de tres años de sequía extrema que debilitaron los árboles y eso facilita la presencia de la plaga”, señaló.
Durante los últimos años, amplias zonas del estado enfrentaron precipitaciones muy por debajo del promedio, lo que provocó que numerosos árboles murieran directamente por falta de humedad en el suelo. En otros casos, aunque el árbol sobrevivió, quedó debilitado y vulnerable al ataque de insectos.
El enemigo silencioso del bosque

El gusano descortezador es un insecto que ataca el tronco de los árboles, perforando la corteza para depositar sus larvas, las cuales se alimentan del tejido interno que transporta nutrientes y agua. Este proceso termina por matar al árbol si no se detecta y atiende a tiempo.
En Chihuahua, la situación se ha complicado debido a la presencia simultánea de dos tipos de descortezadores, uno que se detecta a nivel del tronco y otro que ataca desde la copa del árbol, lo que hace más difícil identificar el problema.
“Tenemos dos plagas que se juntaron. Una que se detecta caminando en el bosque, viendo los síntomas en el tronco, y otra que ataca desde la copa del árbol, por lo que su detección es más complicada”, explicó el funcionario.
Esta combinación ha obligado a realizar operativos de vigilancia tanto terrestres como aéreos para localizar las zonas afectadas.
Sobrevuelos y recorridos para detectar la plaga
El monitoreo de los bosques incluye sobrevuelos en aeronaves del Gobierno del Estado y vuelos contratados por autoridades federales. Desde el aire se detectan manchas de arbolado seco o debilitado, lo que permite ubicar posibles focos de infestación.
Posteriormente, técnicos forestales realizan recorridos en tierra para confirmar la presencia del insecto y delimitar las áreas afectadas.
“Primero hacemos el recorrido aéreo y luego el trabajo de campo para verificar los árboles dañados y definir la estrategia de saneamiento”, detalló Molinar Hernández.
Este proceso ha permitido ubicar las zonas más afectadas dentro del extenso macizo forestal del estado, que supera los 7 millones de hectáreas.
Municipios serranos con presencia de la plaga
La problemática se ha detectado principalmente en municipios serranos caracterizados por su intensa actividad forestal y grandes extensiones de bosque.
Entre las zonas con presencia del gusano descortezador se encuentran:
- Guadalupe y Calvo,
- Guachochi,
- Bocoyna,
- Madera,
- Casas Grandes,
- Tomochi
- otras regiones serranas.
La dispersión geográfica de la plaga obliga a desplegar brigadas en diferentes puntos del estado para evitar que el problema se amplíe.
Estrategia de saneamiento forestal
Para enfrentar la contingencia, autoridades estatales y federales pusieron en marcha un programa de saneamiento forestal que contempla la creación de 15 brigadas especializadas en la Sierra Tarahumara, además de otras cuatro brigadas adicionales aportadas por la Comisión Nacional Forestal (Conafor).
Estas brigadas estarán equipadas con motosierras, herramientas de corte, aspersoras y químicos especializados para combatir la plaga.
“El saneamiento consiste en detectar el árbol afectado, cortarlo, descortezarlo y fumigarlo en el sitio. Después se retiran las ramas y las puntas, y la madera se traslada a los centros de aserrío, donde todavía puede aprovecharse”, explicó el director.
El químico utilizado para el tratamiento de los árboles infestados es un insecticida autorizado a nivel nacional específicamente para este tipo de plagas forestales.

Inversión millonaria para frenar la plaga
El operativo forestal implica una inversión inicial cercana a 19.5 millones de pesos, recursos aportados en conjunto por el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado.
A esta cantidad se suman 3.4 millones de pesos adicionales destinados directamente por la administración estatal para fortalecer las labores de saneamiento.
“Tenemos una inversión combinada cercana a los 19.5 millones de pesos y además un aporte directo del Gobierno del Estado de 3.4 millones de pesos para apoyar estas labores”, informó Molinar Hernández. No se descarta ampliar el presupuesto si la situación lo requiere.
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Participación de ejidatarios y propietarios forestales
Un elemento clave en la estrategia de control de la plaga es la participación directa de los dueños y poseedores de los terrenos forestales, principalmente ejidatarios y comunidades de la región serrana.
Ellos aportan mano de obra para las labores de saneamiento y reciben capacitación para identificar árboles infestados y aplicar los protocolos de manejo.
“Contamos también con el apoyo de los dueños y poseedores de los terrenos, quienes participan directamente en las labores de saneamiento del bosque”, destacó el funcionario.
Este trabajo conjunto entre autoridades y productores forestales ha permitido actuar con mayor rapidez en las zonas afectadas.
Riesgo adicional: los incendios forestales

Uno de los mayores temores de las autoridades es que la presencia del gusano descortezador coincida con la temporada de incendios forestales.
El arbolado muerto o seco se convierte en material altamente combustible, lo que incrementa el riesgo de que un incendio se propague con mayor rapidez.
“El arbolado muerto representa un foco rojo porque aumenta el riesgo de incendios forestales, ya que es material combustible”, advirtió Molinar Hernández.
Sin embargo, aclaró que las brigadas encargadas del combate a incendios y las dedicadas al saneamiento forestaltrabajan de manera independiente y con funciones especializadas.
Chihuahua, referente nacional en manejo forestal
A pesar de los desafíos que representa la presencia del gusano descortezador, autoridades forestales aseguran que Chihuahua se mantiene como uno de los estados con mejor coordinación en el manejo de sus recursos forestales.
La colaboración entre dependencias federales, estatales, municipios y productores ha permitido construir un modelo de atención que incluso es visto como referencia a nivel nacional.
“En Chihuahua trabajamos muy coordinados entre Federación, Estado y productores. Esa colaboración nos ha dado buenos resultados y es un ejemplo a seguir en el país”, afirmó Molinar Hernández.
Contener la plaga antes de que crezca
Aunque la superficie afectada representa una fracción mínima frente a los más de 7 millones de hectáreas de bosque en Chihuahua, las autoridades coinciden en que la atención temprana es fundamental. La naturaleza de las plagas forestales implica que pueden expandirse rápidamente si no se actúa con rapidez.
Por ello, el objetivo principal del operativo es encapsular las zonas afectadas y evitar que la plaga continúe avanzando por el macizo forestal de la Sierra Tarahumara, una de las regiones boscosas más importantes de México.
“Puede parecer una superficie pequeña, pero el riesgo está en que la plaga crezca. Por eso estamos actuando desde ahora para contenerla”, concluyó el funcionario.
Con información de El Sol de Parral